domingo, 15 de agosto de 2010

APARENTEMENTE

Al contrario que los sueños. Había sido real, le había conocido, y tal vez por primera vez, podía decirse que conocer “demasiado” no era “suficiente” Era como si aquella persona fuese un barranco constante por el que se precipita uno mismo. Ella quiso asomarse, pero ante sus ojos se mostraba un paisaje cambiante, siempre en pura metamorfosis. Con el tiempo se dio cuenta, de que ninguna de las imágenes que llenaban aquel precipicio eran verdad.

La joven quiso arrojarse, como si un momento antes de caer pudiese alzar el vuelo, claro que para ello, necesitaba de la imaginación de él. Necesitaba que aquel instante idease un paisaje que descendiese unos metros sin que nadie se percatase del descenso del nivel de aquella tierra y consecuentemente de su ascenso en el aire para no estrellarse. Pero dicha operación requería confianza, y lo más importante: sinceridad. Requería un borrador de mentiras. Sin embargo, sus mentiras podían distorsionar tanto la realidad que borrarlas implicaba hacer desaparecer sus tantas historias, y en definitiva, su única historia: la de él mismo. ¿Quién quiere borrarse así mismo?, aún peor… ¿quién quiere idearse como su propia mentira y vivir siendo una apariencia?

A ella le aterroriza pensar en los motivos que llevan a la distorsión de uno mismo. Es como ser tu propio túnel, en el que quedas encerrado perdido en la oscuridad, cuyas mentiras son señales luminosas que avisan al resto, de que hagas lo que hagas no puedes llegar al otro lado del túnel, porque la única luz presente, sólo puede activarla quien decidió vivir en la oscuridad.

"Ahora te recuerdo. Lo hago como si nunca hubieras sido real, no tengo ninguna imagen nítida de ti, ni del paisaje transformista en el que vivías, en el que quise pasear para comprenderlo todo. Y aunque quise vencer mi miedo a tu oscuridad, la mentira me recordó que es un laberinto de locura por donde nunca quiero caminar. Decidí quedarme parada en la última, la que califiqué de piadosa. No quise darle vueltas y pensar en las otras que posiblemente, me creí en su momento sin ningún espacio para la duda. No quise y no quiero. Porque no deseo juzgarte, porque no podría imaginarme que se pueda mentir con cosas que merecen el máximo respeto en esta vida. De este modo, aunque mi realidad te recuerde vagamente, te quiere dibujar con la mejor imagen que pude tener y creerme. Como la de la buena persona que percibí en ti, con aquellos valores que intuí y cuyos trazos, prefiero dejar incompletos para no hacerme una opinión, para no juzgar cuando se sentencia".


"Serás tu boceto en mi mente, el que fuiste y eres… aparentemente".


LJB

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