Todas las caras me parecen irreconocibles. Creo que nunca las he visto, aunque cada mañana me reencuentro con ellas y sus miradas infinitas. Esas que pasan por encima de todo, atravesando paredes incluso… personas. Yo digo que tienen esa mirada de superhéroe que posibilita la visión a través de la materia ¡Caray! La de cosas que vemos y escuchamos desde lejos. Sí, yo también las escucho. No recuerdo cuando me convertí en uno de ellos. Sólo se que ahora tengo la capacidad de intuir voces. A saber a cuánta distancia están, a metros o tal vez a ¡kilómetros! Es fascinante escucharlas como un eco. Un eco que te pregunta “¿cómo estás?” o te avisa con cierta musicalidad: “¡no te duermas! ahora no…
Si llego a saber que tengo este don antes, ¡lo que me hubiese ahorrado en facturas telefónicas! Aunque, mi parte de superhéroe me dice que hoy, todo es diferente. Y hay distancias que resultan insalvables ¿Pero qué queréis que os diga? Si son insalvables, todavía me sorprendo más de escucharlas.
Somos otra clase de superhéroes. Sí, porque después de estar un tiempo observando todos los días… yo no diría por ejemplo, que a mi compañero Antonio, con sus dos piernecillas y sus tres dientes, sólo le falta el rizo y la capa para parecerse a Supermán. Por mucho que él diga que volará.
“Todavía no, pero se que pronto volaré. Ríete, tú ríete, pero volaré y desde lo alto te daré los buenos días:
“¡¡¡Paaaaco!!!, ¿qué? ¿cómo va la mañana?, ¡¿todavía tomando el sol?! ¡Pues yo vengo de comprar el pan!, que ya fui a casa de mi hijo a ver a mis nietos después de tumbar en el bar a unos cuantos con la partidita de dominó y de asomarme por la iglesia del pueblo. Sí, sí, ya se que está en lo alto del monte, pero como ahora voy volando ¿sabes? Llego pronto ¡a tos laos! y ¡ni me canso ni ná, Paco! ¡Que esto de tener alas rejuvenece! ¡Mira que piernas! (muestra unas piernas enquencles)
Comienza un nuevo día. Y pienso que Antonio tiene más razón. Yo también siento que volaré. Siento mi mirada de superhéroe infinita, atravesándolo todo, mirando lo que hay detrás del rostro de quienes cariñosamente me visitan. Y detrás, a veces está mi pasado. También adquirimos ese poder. Hacer presente cosas que pasaron hace mucho. Y las vivo de nuevo. Una mano acaricia mi brazo y dice “Eso fue hace mucho tiempo papá” pero yo estoy allí, lejos del origen desde el que se emite esa voz. Es extraño, porque a la vez su voz es la cuerda cálida que me tensa y me hace presente ¡Y cómo lo agradezco!, es importante cuando te alejas sentirte cerca.
Cada día soy más fuerte. Y mi capa me hace más ligero. Volaré y se que mi destino es proteger a los míos, como superhéroe en los que todos nos convertimos.
Un rayo de sol me baña por las mañanas. Cierro los ojos para sentirlo con todo mi cuerpo. Sonrío. Seré tu sol todos los días. Comienzo a desplegar mis alas. Y me hago infinito… para permanecer siempre. Como las miradas… como el cielo.
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