Como si corriesen de un lado a otro, centenares de hormigas jugaban en su estómago. Hormigas, mariposas… Éstas últimas eran más para los enamorados. Él prefería hacer alusión a esas incansables trabajadoras cuando se trataba de la sensación de “hormigueo”.
Seguro que como él, has sentido esas cosquillas tan diferentes de las que provocan carcajadas. Tantas veces experimentando la ilusión y nunca se había dado cuenta de que uno de sus componentes, aunque en poca proporción, es el miedo.
No asociamos jamás ilusión con miedo porque ésta es una emoción positiva que se relaciona directamente con el sentimiento de alegría y bienestar. Pero piénsalo. Cierra los ojos y dime, ¿de dónde viene el hormigueo que provoca esa adrenalina? En la ilusión hay lugar para la incertidumbre, no es una meta. Es el camino hacia ella. En ella no permanecemos quietos para disfrutar. Nos movemos disfrutando y disfrutamos porque caminamos soñando, porque sabemos que tenemos la posibilidad de alcanzar lo que anhelamos.
Mientras más aumenta esta emoción, más aumenta la adrenalina que generamos ante el desafío del sueño. Y cuando la luz se hace intensa y la meta está a la vista, la sensación es la de asomarse por un barranco y ver claramente tanto la posibilidad de conseguir lo que quieres como la de tener que seguir soñándolo. Ahí está ¡Ahí lo tienes! el temor que se diluye en la ilusión. Esas hormigas de nuestro estómago corren deprisa de un lado a otro. Es su forma de decir “Eh chaval, ten cuidado de confiarte, estás a nada de llegar pero todo es posible mientras no hayas llegado”.
Así que existe el temor en el ilusionado, y en el temor cabe la duda. Y por el temor, la duda y las ganas, existe el desafío que da lugar a la ilusión. La fórmula para que ésta sea esa emoción y no otra, reside en las proporciones de los elementos que la componen. Por eso se sorprendió, porque nunca antes había caído en la cuenta de que la ilusión es el temor en poca proporción con las enormes ganas de alcanzar al fin lo soñado... de un ilusionado.
Es el miedo lo que nos hace sentir ese hormigueo, ese entre bien y mal estar, es miedo lo que sentimos porque aunque estemos tan cerca de la meta puede que por algo no lleguemos a ella, y ese hormigueo se debe a ese terror de no llegar. Como bien dices, unión de ilusión por llegar y temor por no llegar.
ResponderEliminarQue buena la entrada!!!
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