viernes, 23 de julio de 2010

REVESTIDO DE SAL

El mar. Tu enemigo o tu aliado,
la libertad, la soledad
y mientras más libres seamos,
más difícil navegar.
La noche al caer está,
y el marinero vivo en punto muerto
pensando a qué puerto llegar.
Tal vez las olas lo lleven lejos,
tras haber sentido su sal,
y saber que un refugio es a veces el tiempo
en el que se puede olvidar.
Marinero que roca se siente,
ojos que lloran soñando nadar,
no mires más tiempo que no sea presente,
no te alejes del puerto que te abrazará.
Mueve tus brazos, confía en la suerte,
no mueras de frío por parar,
tienes el mar de tus ojos en frente
y un corazón fuerte,
revestido de sal.


LJB

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